martes 12 de enero de 2010

Viajes

Cuando uno viaja siempre piensa en líneas, en líneas blancas como serpientes sobre la carretera, y sus formas discontinuas te van destrozando los recuerdos y las incertidumbres mientras, auto, auto, camión y cruces pasan.
Me dices que te lleve alguna de esas cosas que no hay halla que son de acá, y acá no quieres, pero halla extrañas y son importantes, y yo no sé que llevar. Me dices que no puedo llegar con las manos vacías. Y no te pregunto ¿vacías de qué?, si supieras que no hay nada en mi o mis maletas. Entonces, voy al mercado, compro un queso, lo envuelven entre papel periódico entre más y en una bolsa, contenta lo lleno a mi maleta.

Ahora no tengo más manos vacías, tengo un queso en la maleta a un lado de mis preguntas, a la derecha del jabón.

Uno no viaja, uno huye, uno no huye, uno deja de ser en un lugar por un momento.

Subo a un bus, sin muchas cosas, con los zapatos necesarios, porque uno no sabe qué pasos tendrá que dar, donde entrara, en que salón iras a bailar. Mi abuela siempre me decía que las princesas tenían los pies pequeños y que siempre el zapato correcto en las manos del príncipe podría solucionarte la vida, no era solo ella, eran las historias de Grimm. Pero cuando era niña, y no una muy agraciada, los zapatos no me hacían, por mis redondeados dedos y pies. Ahora, con lo que llaman “crecer” tengo quince pares de zapatos de todo motivo y color, que no digan que no tuve un happy ending for ever and after, por no tener los zapatos correctos.

En el bus, pienso y pienso en leer. También pienso en escribir y escribo.

A los cinco años y cuando falleció mi abuelo, dejamos de viajar en los que eran nuestros carros, ya no era nuestra empresa, dejaron de ser “nuestras rutas”. Y comencé a viajar con un conejo de peluche rosa al lado. Ahora solo llevo una botella de agua mineral sin gas, un espejo. Una mochila y una casaca porque siempre tengo frio, junto a muchas canciones y un libro.

Lo difícil al final. Nunca es irse, lo difícil siempre será llegar. Llegar a donde no pertenecer, llegar a donde se supone que eres, llegar a muchos lugares y no ser de ninguno, irse es más simple, un día te decides, juntas tus pasos compras un pasaje, llenas lo necesario, o lo que creas que podría serlo y te vas. Pocas palabras, uno que otro adiós, con emoción, algunas lágrimas para no decir que no sientes, y en el camino no eres de ningún lado, no eres, y no ser o corresponder es bueno,